viernes, 4 de mayo de 2012

TECNICA DE LA “TORTUGA”: UN METODO PARA EL AUTOCONTROL DE LA CONDUCTA IMPULSIVA (Para niños con TDA/H) Parte 3

D. Provocación al azar

Cuando los niños ya discriminan las situaciones apropiadas para hacer la Tortuga, se pretende enseñarles a usar la técnica espontáneamente, sin incitación del profesor. En la primera semana, el profesor gritaba: “Tortuga” cuando veía una situación problemática incipiente entre dos o más niños. Ahora se pretende ayudar a los niños a reconocer por ellos mismos las situaciones sin
ninguna incitación. Para ello se utiliza la técnica de provocación al azar.
El profesor puede incrementar el número de oportunidades que los niños tienen para emitir respuestas de Tortuga recompensadas programando en el día ensayos de Tortuga, eligiendo aleatoriamente un niño que esté muy ocupado en alguna actividad y provocando en él una conducta de ataque; por ejemplo, ir al pupitre de María y pintarle en su hoja, entonces María haría la Tortuga y la
profesora la recompensaría. Si ella no emitiera la Tortuga se le explicaría que esta hubiera sido una buena oportunidad de hacer la Tortuga.
Los niños reaccionan con sorpresa la primera vez que el profesor los provoca pero aprenden rápidamente a considerar estas provocaciones como una clave para la Tortuga. Estas provocaciones al azar se mantienen durante varios días, hasta que todos los niños respondan con la Tortuga. El paso siguiente consiste en elegir a un niño para que, sin que ello lo sepan los demás, sea el que provoque a los otros niños. Tanto el profesor como el niño que provoca
deberán alabar abundantemente al niño atacado si este hace la Tortuga. Se le corregirá si devuelve el golpe o realiza cualquier otra conducta inadecuada.
Las provocaciones al azar se repiten dos o tres veces al día cambiando de niño tanto como sujetos que provocan, como de objeto de provocación. El profesor debe de controlar la actuación del provocador para asegurarse de que las cosas se realizan correctamente.
En la aplicación de este procedimiento se advierten posibles riesgos.
Por ejemplo, los niños podrían volverse más disruptivos en función de las propuestas de provocación del profesor, sin embargo, en los ensayos realizados este problema nunca ha llegado a suceder. El procedimiento de provocación al azar es una excelente manera de incrementar el uso de la Tortuga fuera de los periodos de práctica por varias razones:
1. El niño coge experiencia asociando en la vida real las claves para la realización de la Tortuga con la ejecución de la Tortuga misma en un ensayo donde se potencia al máximo el éxito y la buena ejecución y donde además va a estar reforzando por el profesor como por el propio comapañero.
2. Los niños nunca saben si la provocación es preparada o es real, y esta incertidumbre incrementa las oportunidades de emitir una respuesta de la Tortuga porque no quieren perderse ninguna recompensa dada por el profesor a
incidentes preparados.
3. Los niños pueden recibir apoyo de sus compañeros cuando el niño provocador alaba al niño atacado por responder con la Tortuga.

E. Decisión de empezar con el entrenamiento de relajación


Al final de la segunda semana se evaluará lo que se ha estado sucediendo. Para ello, el profesor examinará los registros de conducta. Si los niños han empezado a discriminar entre Tortuga apropiadas de las inapropiadas, y si se empieza a ver una disminución de las conductas disruptivas o un aumento de Tortugas
adecuadas, se puede empezar con el entrenamiento en la relajación. Si ninguno de estos criterios han sido encontrados se deberá continuar con las mismas actividades de esta segunda semana varios días más.

VI. ENTRENAMIENTO EN RELAJACION

A. Objetivos


Después de leer esta sección se debería poder establecer:
1. Qué tipo de explicación dar a los niños para el entrenamiento en relajación.
2. Quién enseñará la habilidad de la relajación.
3. Cómo enseñará la relajación, la fase de tensión y la fase de relajación.
4. En qué grupo de músculos concentrarse.
5. Qué ejemplos se les dará a los niños mientras se les propone relajarse.
6. Qué hacer mientras se camina alrededor de la clase revisando el nivel de relajación de los niños.
7. Cuándo pasar a la segunda fase del entrenamiento de relajación.
8. Cómo enseñar la segunda fase de la relajación.
9. Qué debería poder hacer el niño al terminar el entrenamiento en relajación.
B. Racionalización para la relajación muscular.
La fase dos del programa de entrenamiento de la Tortuga incluye enseñar a los niños a relajarse, a soltar sus músculos cuando ellos están realizando la Tortuga. Durante la práctica de la Tortuga se introduce la relajación con una explicación a través de la siguiente historia:
“La Pequeña Tortuga iba a la escuela cada día más contenta, y se introducía dentro de su concha cada vez que otros niños le pegaban, le insultaban, le rayaban su hoja, o cuando ella se encontraba rabiosa, enfadada sin saber muy bien el motivo... Su profesor estaba muy contento y le animaba a que lo siguiera
haciendo y a veces le premiaba. Pero la Pequeña Tortuga en ocasiones tenia sensaciones de enfado o rabia, o se encontraba mal después de que se metiera en su concha y aunque se quedara allí no desaparecían. Ella quería ser buena, llevarse bien con sus compañeros obtener el premio que a veces le daban, pero los sentimientos de enfado a veces eran muy fuertes y le tentaban diciéndole “pequeña Tortuga, por qué no le devuelves el golpe cuando el profesor no te está mirando y te quedas ahí tan tranquila,...” La Tortuga no sabía que hacer, estaba muy desconcertada, ella quería meterse dentro de su concha pero estos sentimientos de enfado la tentaban para hacerlo mal.
Entonces recordó a la vieja y sabia Tortuga que la había ayudado hacía tiempo. Antes de ir a la escuela corrió a la casa de la enorme Tortuga, se lo contó todo y le preguntó que podría hacer. Le dijo:
“tengo sentimientos de enfado en mi estómago después de meterme en mi concha. Los sentimientos me dicen que pegue, pero yo no me quiero meter en líos, ¿Qué puedo hacer para detener mis sentimientos de enfado?”
La Tortuga más sabia de las sabias Tortugas de la ciudad, que tenía la respuesta, sacudió por un momento su cabeza, se quedó un rato callada, y entonces le dijo a la pequeña Tortuga: “Cuando estés dentro de tu concha, relájate. Suelta todos tus músculos, y ponte en situación como si te fueras a dormir, deja que tus manos cuelguen, relaja tus pies, no hagas nada de fuerza con tu tripa, respira lenta y profundamente, deja ir todo tu cuerpo y los
sentimientos de enfado también se irán... piensa en cosas bonitas y agradables cuando te estés relajando. Si no te sale yo le diré a tu profesor que te enseñe.”

A la pequeña Tortuga le gustó la idea. Al día siguiente cuando fue a la escuela se lo contó a su profesor todo lo que la vieja Tortuga le había enseñado. Cuando un compañero le hizo rabiar se metió en su concha y se relajó. Soltó todos sus músculos y se quedó un ratito fijándose como la tensión y los malos sentimientos
desaparecían. La Tortuga se puso muy contenta, continuó consiguiendo más premios y alabanzas y al profesor le gustó tanto la idea que le enseñó a toda la clase.”
En esencia, el profesor irá sugiriendo a los niños que la relajación es una forma de reducir cualquier tendencia orientada a conductas de ataque que aparecen después de haber realizado la Tortuga. Este es un mecanismo eficaz para enfrentarse a fuertes emociones negativas, como la cólera, la rabia, el enfado, emociones que se sufren ante un desafío o contrariedad. Esta es una técnica para canalizar emociones, no para reprimirlas.
La relajación muscular es una habilidad que se aprende por la práctica repetida, como cualquier otra actividad.
Con el fin de conseguir una relajación profunda, es preciso comenzar diferenciando entre estados de tensión y de relajación decada músculo. Esta habilidad se puede enseñar en dos fases:
• Se practica tensar y relajar los grupos de músculos variados en el cuerpo alternativamente y se van dando instrucciones para que se centren en las distintas sensaciones que se tiene si un músculo está tenso o si está relajado.
• Una vez que sepan relajarse siguiendo estas instrucciones, se les propondrá relajar los músculos sin tensar previamente.
Este método ha sido utilizado con éxito con adultos de distintos grados de ansiedad y con niños con notable éxito.


C. Primera fase. Tensar y soltar

Para la primera fase del entrenamiento en relajación, después de contar la historia introductoria, se instruye a los niños primero a tensar los músculos lo más fuerte que puedan fijándose en las sensaciones que se notan con esos músculos tan tensos, y después que los suelten de repente, y que se fijen bien cómo va desapareciendo la tensión y lo bien que se van quedando esas partes del cuerpo que van relajando. Los músculos se relajan siguiendo más o menos el siguiente orden:
• Apretar bien las manos.
• Doblar los brazos en arco en dirección a los hombros para tensar los brazos.
• Estirar las piernas como si quisieras tocar lo que tienes enfrente de ti.
• Apretar firmemente los labios uno contra otro.
• Cerrar los ojos fuertemente.
• Empujar el estomago hacia arriba.
• Coger aire profundamente, llenar los pulmones, retenerlo.
Es importante presentar las instrucciones de relajación, despacio, con voz monótona, y con pocos cambios en la inflexión de la voz.
Una secuencia típica de instrucciones podría ser:
“haz un puño con cada mano, muy bien, mantenlas apretadas tanto como te sea posible, cuenta hasta diez tensando cada vez más, y luego sueltas ¡suelta! Y siente lo bien que se esta, nota cómo se fue relajando, estate unos segundo fijándote en lo que notas cuando estás relajado. Ahora otra vez, vuelve a cerrar los puños, mantenlos fuertemente cerrados, cuenta hasta diez, 1, 2, 3, fuerte, 4, 5, 6, más fuerte, 7, 8, tan fuerte como puedas, 9, 10. ¡Suelta!, deja tus puños abrirse muy despacio, déjate ir, suelta y cuenta al revés hasta cero, 9, 8, 7, fijándote como va desapareciendo la tensión, 6, 5, 4, siente lo agradable que es esto, 3, 2, 1, relájate y 0. Fíjate lo que notas cuando estas relajado.”
El profesor se pasea por la clase para asegurarse de que los niños realmente están tensando y relajando. Les da feedback, les refuerza y les ayuda para que relajen sus músculos. Una forma de comprobar si están tensando es poner a mano encima del músculo y comprobar la tensión. Sólo si experimentan la tensión realmente aprenderán a reconocer el contraste entre el estado de tensión y la relajación.
Se repiten varias veces las sesiones de prácticas. Posteriormente, se integrará la Tortuga y la relajación de tal forma que cuando estén en posición de Tortuga se les incita a tensar su cuerpo entero, contando el profesor de 1 a 10, después de lo cual los niños deberán relajar de repente todo su cuerpo. Este procedimiento se repite en 3 ó 4 sesiones de prácticas. La forma de comprobar el nivel de relajación es levantar sus brazos unos centímetros y dejarlos caer en su pupitre, si sus brazos están como si fueran de goma o como los de una marioneta totalmente inanimados, es que está relajados, si no es así se ayudará al niño a tensar y relajar correctamente hasta que consiga este nivel de relajación en cada grupo de músculos.



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