viernes, 4 de mayo de 2012

TECNICA DE LA “TORTUGA”: UN METODO PARA EL AUTOCONTROL DE LA CONDUCTA IMPULSIVA (Para niños con TDA/H) Parte 2

C. La historia inicial

Para la práctica de la primera sesión son necesarios más de 15
minutos. Se empieza contando esta historia:

“Antiguamente había una hermosa y joven tortuga, tenia 6 (7, 8,...) años y
acababa de empezar el colegio. Su nombre era Pequeña Tortuga. A ella no le gustaba mucho ir al Colegio, prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio, ella quería correr, jugar... era demasiado difícil y pesado hacer fichas y copiar de la pizarra, o participar en algunas de las actividades. No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de motores de coches que algunas de las cosas que el profesor contaba, y nunca recordaba que no los tenia que hacer. A ella lo que le gustaba era ir enredando con los demás niños, meterse con ellos, gastarles bromas. Así que el colegio para ella era un poco duro. Cada día en el camino hacia el colegio se decía a si misma que lo haría lo mejor posible para no meterse con ellos. Pero a pesar de esto era fácil que algo o alguien la descontrolara, y al final siempre acababa enfadada, o se peleaba, o la castigaban. “Siempre metida en líos” pensaba “como siga así voy a odiar al colegio y a todos.” Y la Tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía, encontró a la más grande y vieja Tortuga que ella hubiera podido imaginar. Era un vieja Tortuga que tenia más de trescientos años y era tan grande como una montaña. La Pequeña Tortuga le hablaba con una vocecita tímida porque estaba algo asustada de la enorme tortuga. Pero la vieja tortuga era tan amble como grande y estaba muy dispuesta a ayudarla: “¡Oye! ¡Aquí!” dijo con su potente voz, “Te contaré un secreto. ¿Tú no te das cuenta que la solución a tus problemas la llevas encima de ti?”. La Pequeña Tortuga no sabia de lo que estaba hablando. “¡Tu caparazón!” le gritaba “¿para qué tienes tu concha? Tu te puedes esconder en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, de ira, siempre que tengas ganas de romper, de gritar, de pegar...Cuando estés en tu concha puedes descansar un momento, hasta que ya no te sientas tan enfadad. Así la próxima vez que te enfades ¡Métete en tu concha! A la Pequeña Tortuga le gustó la idea, y estaba muy contenta de intentar este nuevo secreto de la escuela.
Al día siguiente ya lo puso en práctica. De repente un niño que estaba cerca de ella accidentalmente le dio un golpe en la espalda.
Empezó a sentirse enfadada y estuvo a punto de perder sus nervios y devolverle el golpe, cuando, de pronto recordó lo que la vieja tortuga le había dicho. Se sujetó los brazos, piernas y cabeza, tan rápido como un rayo, y se mantuvo quieta hasta que se le pasó el enfado. Le gustó mucho lo bien que estaba en su concha, donde nadie le podía molestar. Cuando salió, se sorprendió de encontrarse a su profesor sonriéndole, contento y orgulloso de ella. Continuó usando su secreto el resto del año. Lo utilizaba siempre que alguien o algo le molestaba, y también cuando ella quería pegar o discutir con alguien. Cuando logró actuar de esta forma tan diferente, se sintió muy contenta en clase, todo el mundo le admiraba y querían saber cuál era su mágico secreto”.


D. Grupo de prácticas


Después de contar la historia, se pasa a la segunda fase: grupo de práctica.
Toda la clase tiene que responder a la Tortuga imitando la actuación del profesor/-a.
Sentada frente a la clase la profesora dirá algo como:
“¡Oh!, siento como me estoy enfadando con Juan porque me pegó, pero podría ser fuerte y lista y hacer la Tortuga. Pongo mis brazos y mis piernas cerrando mi cuerpo, y mi cabeza la inclino y apoyo mi barbilla en mi pecho, y digo: Tortuga”.
En este momento se hace una pausa y se queda sin decir nada y más tarde estando en la misma postura se dice: “es tan agradable estar en mi concha que se me pasan las ganas de pegar a Juan.”
Se pide a la clase que imagine escenas parecidas y que todos hagan la Tortuga; se repite la secuencia 5 ó 10 veces hasta que se verifica que todos los niños lo han comprendido. La enseñanza de esta parte de la técnica se puede plantear como un juego. La profesora explica a los niños que va a ponerse de espadas y que tan pronto como se vuelva hacia la clase y diga “Tortuga” toda la clase la hará. Inmediatamente tiene que reforzar la ejecución de la misma.

E. Práctica individual

Esta es la tercera fase. Si durante el periodo de práctica la profesora se dirigía a todo el grupo, poniendo ejemplos, a los que toda la clase debía responder haciendo la Tortuga, en la práctica individual se va dirigiendo a cada niño por separado, planteándole una o varas situaciones problemáticas de las que habitualmente se dan en clase. La profesora irá reforzando intensamente y de forma inmediata las buenas realizaciones. Hay que instruir a la clase para que refuerce mediante aplausos y/o ovaciones a cada niño que ejecute la respuesta de la Tortuga. Con este refuerzo del grupo se comienza a practicar la comunicación adecuada de los sentimientos.

F. Apoyo de los compañeros

Es importantísimo animar a la clase a que aplauda y se pongan contentos cuando un niño realice la Tortuga. Hasta ahora, conseguía atención inmediata por su conducta impulsiva y disruptiva, a partir de ahora, él conseguirá aprobación y atención de sus compañeros por controlarse. Si el niño no recibe un pequeño apoyo de sus compañeros de clase por hacer la Tortuga, él puede
pensar que este truco que está aprendiendo, tampoco está tan bien, y puede de hacho percibir a la Tortuga como algo inútil. Solo a través de este apoyo el niño se atreverá a hacer la Tortuga con la esperanza de que su nievo autocontrol es aceptado por sus compañeros. El apoyo es el soporte mayor para la implantación dela técnica de la Tortuga, estando muy por encima del recibido por la profesora y por el suyo propio.


G. Recompensas

Se ha encontrado que con niños particularmente disruptivos, las alabanzas algunas veces no funcionan como refuerzo. En estos casos se puede utilizar caramelos, gominolas,... El profesor puede coger un montón de estas golosinas y mientras que los niños practican tanto en grupo como de forma individual, ir paseándose por la clase y dándoselas a quienes responden correctamente. No
hay que dudar en utilizar este tipo de refuerzos al principio si los niños no responden a las alabanzas. Los refuerzos se tienen que dar inmediatamente y contingentemente a la respuesta de la Tortuga. A partir de ahora, cuando se hable de alabanza en este manual, se tendrá en cuenta que se podrá sustituir por otros tipos de refuerzos.

H. Periodo de práctica después del primer día

El resto de los días de esta semana, durante los 15 ó 20 minutos de práctica, se tomaran como conductas objetivo los incidentes que hayan ocurrido durante el resto del día. Una forma de hacerlo es recordar la historia de la tortuga e insertar los nuevos ejemplos en la misma. Hacer ver a los niños como podrían haber utilizado en esas situaciones el nuevo truco, cuando se ha pegado, se han
burlado de algún compañero o e han quitado algo. El profesor describirá la situación y modelará la respuesta de la Tortuga y pedirá a la clase que le imite. Se reforzará a los niños por su respuesta inmediata.

I. Actividades fuera del periodo de práctica


Hay que tener bien presente que fuera del periodo de práctica en esta primera semana hay que:
• Continuar registrando el número de conductas problema.
• Alabar todas las Tortugas realizadas fuera del periodo de práctica.
• Animar a los otros niños a que refuerce a sus compañeros cuando hagan la Tortuga.
• Alabar a aquellos que ya refuercen a los compañeros que han hecho la Tortuga.
Estos pasos son cruciales, los niños no utilizaran la técnica si no son recompensados por realizarla. Se refuerza cualquier intento de Tortuga que el niño haga a lo largo de la clase. Cuando se vea a los niños realizando alguna de las conductas disruptivas objetivo se les debe dar la indicación de realizar la Tortuga. Se puede decir algo como: “Tortuga” o “Ahora puedes hacer la Tortuga”. Se les incita a ello y se les refuerza inmediatamente si la realizan.
Es posible que por imitación de la profesora los niños no solo refuercen si algún compañero realiza la Tortuga, si no que es muy probable que también imiten el incitar a un compañero a que realice la Tortuga.
Así que cualquier aproximación de todos estos aspectos deben ser reforzados por la profesora. No hay que alarmarse por tanto refuerzo a dispensar, ya que más tarde ya no se necesitara este refuerzo tan inmediato. Algunas veces los alumnos cuenta otras situaciones donde se podría haber hecho la Tortuga. Esto sería especialmente alentador para la fase de generalización de la técnica.


IV. SEGUNDA SEMANA DE LA TORTUGA

A. Objetivos

Después de leer esta sección se sabrá:
1. Qué hacer durante el periodo de práctica en la segunda semana de la Tortuga.
2. Qué hacer fuera del periodo de práctica.
3. Cómo discriminar respuestas de Tortuga apropiadas de las inapropiadas.
4. Qué repuestas de la Tortuga recompensar y cómo enseñar los niños a discriminar ante ocasiones apropiadas e inapropiadas para hacer la Tortuga.
5. Qué es la técnica de provocación al azar y cómo utilizarla.
6. Por qué es importante la técnica de la provocación.
7. Cuándo decidir pasar a la fase siguiente: la relajación.

B. Revisión

A lo largo de la segunda semana el objetivo es solidificar las estrategias aprendidas en la primera semana y poner al niño en disposición para el entrenamiento en la relajación; se pretende ayudar al niño a discriminar entre las situaciones apropiadas de las inapropiadas en la repuesta de la Tortuga. También se pretende incrementar las Tortugas espontáneas fuera del periodo de práctica.
También se continúa recordando a los niños que tiene que hacer la Tortuga en cualquier momento a lo largo del día y por supuesto el recompensarles inmediatamente después de que ellos respondan con la Tortuga. Finalmente se continua alentando y reforzando a los compañeros para que inciten a los otros a realizar la Tortuga y a que, si la hacen, les refuercen por ello.

C. Entrenamiento discriminado


Es probable encontrar a los niños emitiendo la respuesta de la Tortuga para obtener el refuerzo. Esta situación es más probable que se de si se están utilizando refuerzos externos tales como caramelos, golosinas,... mientras que algunas de estas situaciones pueden ser apropiadas para la Tortuga, otras no lo son. Es preciso enseñar a los niños a discrimina entre las situaciones de Tortuga
adecuadas de las situaciones de Tortuga inadecuadas. Antes de enseñarles la discriminación se debería tener la definición clara de respuestas apropiadas e inapropiadas de la Tortuga. Después de tres años de experiencia con la técnica pueden ofrecerse las siguientes definiciones.
1. Una respuesta apropiada de la Tortuga se da cuando un niño es victima de una conducta agresiva tal como un golpe de otro niño. Si el profesor u otro niño da la clave verbal para hacer la Tortuga, la respuesta de la Tortuga es apropiada.
2. Una Tortuga inapropiada puede ocurrir en tres situaciones:
a. Cuando dos o más niños hacen un trato entre ellos para hacer la Tortuga y conseguir refuerzos extras.
b. Cuando un niño emite una conducta de ataque tal como golpear y después hace la Tortuga.
c. Cuando un niño hace la Tortuga para atraer la atención del profesor. El niño esperará para ver si el profesor le mira y entonces hará la Tortuga.
3. La Tortuga cuestionable es una tercera categoría. Incluye aquellos casos donde el niño espontáneamente hace la Tortuga sin razón aparente, y es imposible decir si él está respondiendo a un impulso de hacer una conducta de ataque o si está tratando de llamar la atención. También se incluirían aquellas en las que un niño comienza a hacer una conducta de agresiva pero hace la Tortuga en la mitad del estallido.
La discriminación se enseñará recompensando las Tortugas apropiadas y/o cuestionables y no recompensando las inapropiadas durante los periodos regulares de clase. Se explica a la clase la diferencia entre los tipos de repuestas de la Tortuga mediante ejemplos. De este modo el profesor podría decir algo como: “Juan pintó un garabato en el papel de María, ésta se enfadó y le pegó, pero de repente María recordó lo que la Tortuga decía y se metió dentro de su concha. ¿Es ésta una buena Tortuga?”.
Hay que asegurar la distinción entre estos tres tipos de respuesta, por lo menos una vez en cada periodo de práctica. Mediante el role-playing se pretende facilitar el aprendizaje. Sin embargo, la forma más efectiva es reforzar las Tortugas apropiadas y extinguir las inapropiadas. Otra forma de favorecer la discriminación es asegurarnos de que en clase sólo se reforzará a los compañeros que apoyen exclusivamente a las Tortugas apropiadas ignorándose a los que refuercen a las inapropiadas.





CONTINUA EN LA PARTE 3

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