En esta etapa las relaciones de grupo son de suma importancia, pues a menudo desarrolla un interés amistoso con otros adolescentes, habitualmente de su mismo sexo. Este interés se extiende al grado de tomar en cuenta los sentimientos y sensibilidades del amigo o amiga. Representa los primeros esfuerzos por lograr los contactos íntimos que ocurren en la edad adulta. El interés en el amigo incluye satisfacer sus deseos y emociones e interesarse en sus éxitos y sus fracasos. Cuando los grupos de jóvenes se juntan se empiezan a aprender los papeles de líder o de seguidor. Estas interacciones sociales proporcionan satisfacción y seguridad al jóven que esta creciendo, y es en este momento cuando el adolescente se puede comprometer a escoger una relación íntima con otra persona y decidirá cual será su ocupación y al mismo tiempo tiene que mantener impulsos competitivos persistentes y enérgicos.
Si el adolescente no se compromete en el área interpersonal, se expone a una sensación de aislamiento, y junto con esta desarrolle miedo a la actividad competitiva y se sienta molesto ante la menor competencia. Puesto que las crisis a las que el adolescente esta expuesto son tan variadas y tan intensas, que es en este periodo en donde los trastornos de personalidad son tan comunes.
En esta etapa es de suma importancia realizar pruebas de orientación vocacional para darles seguridad en cuanto a las habilidades que tiene desde que nace para que de forma adecuada sepa elegir la carrera a la que se dedicara durante toda su vida y además le deje satisfacciones.
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